Los centros de acogida principales de desarrollo de tota la red flamenca en Catalunya, es decir, los locales que acogen los espectáculos flamencos, tienen su origen en los primeros cafés cantantes y en los teatros barceloneses. Barcelona, ciudad abierta a nuevas tendencias, será pionera en esta nueva modalidad de espectáculo, que tendrá su máximo esplendor a finales del siglo XIX y principios del XX. Posteriormente, serán sustituidos por los actuales tablaos.
Des de la década de 11050 hasta la de 1950, el flamenco vive una nueva etapa, de conocida como Opera flamenca. Con la desaparición de los cafés cantantes, los espectáculos de flamenco aparecen primero en los teatros y posteriormente, en las plazas de toros i espacios de magnitud similar, a causa de la gran afluencia de público. Es una época en la que el arte flamenco convive con la copla, el cine y el baile español.
En la década de 1960, en plena dictadura franquista, aparecen las peñas flamencas, entidades que realizan una gran labor para la conservación, divulgación y recuperación del flamenco en Catalunya. Después de la crisis teatral del flamenco, son estas entidades las que toman el relevo. Gracias a las peñas, se forman y se muestran los artistas flamencos del momento, se crean concursos, conferencias y espectáculos. Incluso la mayoría de festivales de flamenco actuales, tienen su origen en ambientes de peñas. Por toda Catalunya, las peñas proliferaron rápidamente.
Estas fueron pues las bases principales que permitieron que Catalunya entrase en la década de 1980, con un organigrama flamenco muy arraigado. El gran nombre de peñas flamencas, concursos y festivales que van surgiendo, hacen de Catalunya un escenario propicio para la aparición de nuevos artistas flamencos: Ginesa Ortega, Juan Cortés Duquende, Miguel Poveda, Mayte Martín, Diego Garrido, Montse Cortés y Blas Córdoba, como destacados en la disciplina del cante. En la guitarra, artistas como Juan Ramón Caro, Juan Gómez Chicuelo, Juan Manuel Cañizares, Pedro Sierra, Manuel Castilla, Pedro Javier González, José Luís Montón o Juan Antonio Espanya. Y al baile, figuras como Mónica Fernández, Rafael Martos, Susana Escoda, Rosana Romero o Toni Moñiz.
Todo este entorno explica porqué Catalunya ha tenido y tiene actualmente una de las generaciones más fructíferas de artistas de flamenco. Es impensable que un estudio objetivo, serio y riguroso de la historia del flamenco, no exponga la importancia que ha tenido y tiene Catalunya en su global. Han sido muchos los artistas flamencos que han pasado y que se han formado en tierras catalanas y hoy, sigue siendo una fuente creadora de talentos flamencos de primer orden.
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