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El flamenco pues, sin dejar de ser música que proviene del pueblo, ha evolucionado del folklore al arte culto, tanto por sus dificultades interpretativas como por su concepción y forma musical.
Pero en Catalunya el arte flamenco no solamente asentó raíces en Barcelona, aunque es cierto que fue en el entorno de la ciudad condal donde se concentró la mayor parte de la actividad. Otras ciudades como Tarragona, Lleida, Sabadell, Girona o Manlleu también participaron en la creación del organigrama del flamenco catalán.
El asentamiento de los gitanos catalanes, junto con el fenómeno migratorio andaluz (tanto de gitanos como de payos), fueron hechos primordiales para el desarrollo del flamenco en Catalunya. Pero no se puede atribuir el origen exclusivo del flamenco a los gitanos, pese a que han participado de manera decisiva y siempre han tenido una capacidad sorprendente para asimilar, recrear, apropiarse y transformar músicas y bailes de sus tierras de acogida.
Por otra parte, la península ibérica contaba con un folklore de gran riqueza, que fue muy influyente en la creación del flamenco y, el hecho que el movimiento romántico europeo se interesara por la moda oriental del momento, también influyó. Andalucía y sus costumbres eran un espejo exótico relevante que, para España, significó un refugio ante la fuerte amenaza de la influencia de la música extranjera, sobretodo la italiana.
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