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01/12/2008 |
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| Entrevista a Juan Manuel Cañizares, guitarrista, músico y compositor |
Juan Manuel Cañizares (Sabadell, 1966) es una de las figuras internacionales más importantes de la guitarra flamenca y de la música española contemporánea. Reconocido por la integridad y el equilibrio de sus cualidades musicales, el guitarrista tiene una técnica tanto magistral como sentida. |
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Afamado como genio del virtuosismo, su ejecución, armonía, fuerza y sensibilidad han determinado a un artista único, situado entre los grandes de la música flamenca del cambio de siglo. Sin embargo, Cañizares ensalza por encima de todo, la sencillez, la pureza del sonido y la transmisión de un mensaje narrativo que sea capaz de conmocionar.
Cañizares nació en Sabadell en el año 1966, procede de una familia andaluza que, como otras tantas, emigró a Barcelona en la década de los 50. Su padre era un gran aficionado a la guitarra y la casualidad quiso que recibiese como premio en una verbena una guitarra. Cañizares padre no se lo pensó dos veces e inmediatamente se puso a estudiar guitarra flamenca. El profesor se percató del talento de sus hijos, Rafael y Juan Manuel y se propuso introducirles con más profundidad en el mundo de la guitarra.
Rafael y Juan Manuel aprenden muy rápido, hasta el punto de que con solo diez años Juan Manuel entra en el Conservatorio Municipal de Sabadell para continuar sus estudios en Terrasa y Barcelona. Juan Manuel consigue en 1982 el Premio Nacional de Guitarra en Jerez. La noticia fue muy comentada: había aparecido el guitarrista del futuro. En 1989 realizó una gira con el grupo El último de la fila. Continúa colaborando con otros músicos, siendo seleccionado por Peter Gabriel para una recopilación de su sello Real World. La lista de colaboraciones es extensa, Camarón, Morente, Serrat, Marc Almond (líder de Soft Cell), La Fura dels Baus, Michael Brecker, Al Di Meola, etc.
Sin embargo, la experiencia más decisiva para la madurez artística de Cañizares llega con su encuentro con Paco de Lucia. Junto a Paco y a José María Bandera forman un trío que realiza extensas giras entre 1989 y 1992, que culminan con la grabación de tres piezas de la Suite Iberia de Isaac Albéniz, que aparecen registradas en un disco de Paco de Lucía junto a su versión del concierto de Aranjuez. Además Cañizares se incorpora a la gira del Paco de Lucía Sextet.
Desde entonces, la complicidad entre Paco y Juan Manuel no ha dejado de crecer. Esta riqueza está presente en cada uno de los trabajos de Cañizares, ya sea junto a Jorge Pardo, Carles Benavent y la Big Band de la WDR en el disco Jazzpaña (con arreglos de Arif Mardin y Vince Mendoza), o en sus composiciones para la banda sonora de la película La Lola se va a los puertos.
Cañizares participa en Omega de Enrique Morente, donde de nuevo demuestra su adaptabilidad a distintos estilos, además de su cada vez más particular y reconocible toque.
Su primer disco como solista Noches de Imán y Luna (1997) es muy bien recibido por la crítica y le convierte en un referente del toque más moderno y coherente.
Su posterior trabajo discográfico fue llamado Isaac Albéniz, (1999), en él interpreta dos sonatas de la época madrileña del autor, que no habían sido nunca antes transcritas para guitarra. Un año después aparece Punto de encuentro, dónde su guitarra flamenca se mezcla con un amplio abanico de colaboraciones. En su último trabajo discográfico hasta hoy realiza la trascripción completa para dos guitarras de la obra Suite Iberia de Albéniz, que graba en un disco llamado Suite Iberia, Albéniz por Cañizares (2007).
ENTREVISTA (Joan Asensio)
El día 6 de mayo de 2008 el guitarrista flamenco Juan Manuel Cañizares concede una entrevista al portal flamenco.cat. La cita es a las 10: 30 de la mañana en el hotel dónde se hospeda durante sus estancias en la ciudad de Barcelona. El no lo sabe, pero al recibirme estoy profundamente emocionado. Esa admiración que uno siente ante un artista de esta categoría cuya trayectoria musical no para de crecer y de sorprendernos.
J. A.: Tus inicios con la guitarra se suceden en Sabadell en muy temprana edad. Cuéntanos un poco que recuerdos guardas de esta etapa junto a tu familia, tu padre, tu hermano Rafael que te introdujeron en el mundo de la guitarra.
J. M. C.: Recuerdo que fue una etapa de mucho estudio, había que hacerse a la guitarra. En mi casa mi padre cantaba, mi hermano Rafael ya tocaba. Yo le veía y escuchaba acompañar. También recuerdo vivir muy intensamente el ambiente de las peñas flamencas, dónde asistíamos los fines de semana y eso me permitió desarrollarme y adquirir muchos reflejos en la faceta del acompañamiento. Fue una época de muchas sorpresas agradables, había que descubrir un juguete a base de dedicarle muchas horas.
En 1982 Cañizares consigue el premio Nacional de Jerez. Pronto una noticia empieza a correr como la pólvora: “Ha surgido el guitarrista del futuro”.
J. A.: ¿Que pensabas al respecto entonces y que piensas ahora, sobre esto después de toda tu trayectoria profesional hasta hoy día?
J. M. C: Yo me centraba en mi guitarra. Había críticas positivas y constructivas pero también había opiniones que a un muchacho de trece o catorce años le pueden hacer mucho daño. Recuerdo una anécdota en Jerez de la Frontera el mismo año que gané ese concurso. En un camerino se me acercó un señor, mientras yo estaba tocando, y a eso el hombre me preguntó: “¿Niño, esta falseta es tuya?”, a lo que yo respondí: “Si”. A lo que el hombre añadió con tono despectivo: “Ya se nota, ya…”. Por suerte, estaba allí Diego Carrasco (El Tate) que muy acertadamente cogió a esta persona y se la llevó fuera.
Es triste ver como, en este país, cuando una persona es válida en lo que hace en vez de apoyarle se trate de pisarla. Pero me di cuenta que había que mantener un equilibrio emocional hacia las críticas. Si, a mi, una persona me hiciera una crítica negativa, pero con carácter constructivo, incluso le daría las gracias, por hacerme ver una cosa de la que no me había percatado. No hago mucho caso de las palabras del exterior, he tratado siempre de ir a mi aire, es una cuestión interna, me centro en mi música y sigo adelante.
J. A.: Eres uno de los referentes de toda una nueva generación de guitarristas. ¿Cómo se lleva eso?
J. M. C: Es una relación interesante. Nunca he pretendido crear una doctrina ni un dogma de mi manera de ver la música. Pero si es cierto que esto me hace adquirir una responsabilidad. ¿Tal vez te pase algo parecido a ti con la docencia? Esto te hace reflexionar sobre la información que das a estas personas, puedes construir o destruir el camino de alguien.
Cuando hago un disco de flamenco, pienso en toda esta gente. Ya no sólo pienso en si va a gustar o no, para mí, lo importante es atraer la raíz hacia mi toque, ¿me explico?. Hay guitarristas que no conocen a Sabicas, Niño Ricardo, Ramón Montoya, y estamos hablando del toque de cuyos moldes estamos viviendo hoy todavía. La bulería sigue siendo bulería,
con matices evolucionados, más compleja, pero seguimos viviendo del lenguaje que nos han legado estos músicos. Desde mi punto de vista, hay que evolucionar respetando la tradición. Soy un músico que empuja desde la tradición. Respeto el picoteo y la ensalada musical, pero no es mi estilo.
La música flamenca es muy joven y todavía nos queda mucho por aprender de nuestros predecesores. Yo escucho muchísimo a Sabicas, Niño Ricardo, Montoya y aprendo todavía mucho de ellos.
Entre 1989 y 1992 Paco de Lucía solicita a los guitarristas Cañizares y José María Banderas para realizar una intensa gira mundial, un trío que dará la vuelta al mundo. El espectáculo es llamado Solo, dúo, Trío, y en él se interpretan obras del maestro Paco de Lucía y del repertorio clásico español, concretamente tres piezas de la obra Iberia del compositor Isaac Albéniz. Cañizares realiza la trascripción de las tres piezas elegidas: Triana, Albaicín y Puerto. Inicia un trabajo ligado a Albéniz que perdurara a lo largo de su carrera hasta el día de hoy. Paralelamente, forma parte de la formación llamada Paco de Lucía Sextet, que pisó los más destacados escenarios mundiales.
J. A.: ¿Que significó para ti y para tu carrera profesional tu encuentro con el maestro Paco de Lucía? ¿Qué aprendiste a su lado?
J. M. C.: El flamenco le debe muchísimo a Paco de Lucía. Aprendí muchas tablas con él. Es un músico muy perfeccionista y tocar a su lado te hace estar con los reflejos a tope. Mejoré el hecho de tocar las cosas con concepto. Poder haber trabajado con él ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi carrera y me llena de orgullo y satisfacción.
Cañizares es un trabajador incansable, con una actitud abierta a la colaboración con todo tipo de músicos: Enrique Morente, Camarón de la Isla, María Pagés, Pepe de Lucía, Serrat, Alejandro Sanz, Rocío Jurado, Peter Gabriel, Al di Meola, Mike Stern, Peter Erskine, Vince Mendoza, Michael Brecker, Marc Almond, La Fura dels Baus, The Chieftains, etc. En 1989 realizó una gira con el grupo El Último de la fila, que le dio a conocer fuera del mundo del flamenco.
En su faceta como compositor, Cañizares ha compuesto obras para el Ballet Nacional de España y diversas bandas sonoras de películas como La Lola se va a los puertos, con Rocío Jurado y Paco Raval, entre otros. También participó en la película Flamenco, de Carlos Saura.
J. A.: ¿Qué experiencias has sacado en tan dispares colaboraciones?
J. M. C.: Trabajar con tanta gente te enriquece mucho; me ha hecho respetar otras músicas. Es como viajar; te enriquece culturalmente y, como ser humano, te amplía el espectro. Yo siempre he tratado de aportar mi sonido a todo lo que hago.
J. A.: ¿Cómo afrontas los encargos para el cine o el ballet Nacional? ¿Cambia o condiciona tu manera de tratar la composición?
J. M. C.: Sí, porque ya estas trabajando en proyectos en los que no esta tu música y nada más. Si, por ejemplo, tengo un encargo del ballet Nacional, pues tengo que tener en cuenta la idea del coreógrafo; trato de visualizar la escena y, a partir de ahí, compongo la música. Es otra forma de componer, y lo mismo sucede con el cine.
J. A.: ¿El músico crece y se enriquece compartiendo y absorbiendo conocimientos de los demás?
J. M. C.: Por supuesto, es un sumar que uno va acumulando. Compartes experiencia con otros músicos y esto siempre es positivo.
J. A.: ¿Hay alguno de los artistas que he nombrado anteriormente, que te haya marcado de alguna forma especial?
J. M. C: Con todos los músicos que has citado, he tenido experiencias muy bonitas. Ahora me viene en mente, por ejemplo, mi encuentro con el maestro Mauricio Sotelo, el cual ha compuesto la primera obra para guitarra flamenca con orquesta filarmónica. Me fascina como trata la investigación del mundo micro tonal. Me ha dado una perspectiva del sonido que no tenía antes.
Desde 2003 Cañizares es, junto con su hermano Rafael, profesor de la Escuela Superior de Música de Catalunya (ESMUC).
J. A.: ¿Qué te aporta la docencia?
J. M. C.: Tenemos la obligación de contribuir, en la medida de lo posible, en hacer del flamenco una música con la que la gente disfrute cada día., y la docencia es una manera más de contribuir. Es una responsabilidad de toda la comunidad, por supuesto. Saber que estas contribuyendo en la formación de alguien es gratificante.
Catalunya es una tierra en donde el flamenco ha sentado un organigrama amplio y profundo, cuya historia ha dado artistas referentes. Todos los artistas flamencos pasan por Barcelona, y de aquí son muchos los artistas de primera línea actuales.
Lo de que el flamenco es universal parece obvio. Tal vez Barcelona ha sido un punto de encuentro ideal y un ejemplo de como el arte, cuando se dan las condiciones, no entiende de fronteras.
J. A.: ¿Cómo ves el flamenco en Catalunya?
J. M. C.: Con mucha fuerza. ¡Chapeau por Catalunya! Es un referente a seguir en este aspecto. A lo largo de la historia, el flamenco siempre ha tenido mucha presencia aquí. Esto demuestra que es un lugar que vive el arte con mucho respeto. Yo, donde más organización y más a gusto me siento cuando voy a tocar, es en Catalunya. Hay muchos espectáculos y muchos artistas de flamenco trabajando aquí.
Cañizares ha lanzado cuatro discos en solitario en el mercado, aparte de las numerosísimas colaboraciones en discos de otros artistas. Noches de Imán y Luna (1997) fue su carta de presentación, el primer trabajo de guitarra solista, un disco de guitarra flamenca con todo lo que esto implica, en cuanto a variedad estilística y a conceptos formales. Fue, sin duda, un trabajo que hizo temblar a más de uno. En él aparece un lenguaje rítmico y armónico fresco, muy personal, con una sensibilidad y una ejecución impecables. Y, además, para el colmo de algunos, es muy flamenco.
J. A.: ¿Piensas que se comprendió, en aquel momento, este trabajo? La verdad es que ha pasado ya una década y sigue siendo una referencia para muchos jóvenes guitarristas.
J. M. C: (Sonríe) Cualquier primer disco de un guitarrista esta muy cargado de ideas. Hubo gustos para todo. Fue bastante incomprendido y criticado en su época (risas). Pero sí te diré que me he encontrado gente a quien inicialmente no les gustaba, pero, con el paso del tiempo, han ido cambiando de opinión. Esto nos demuestra que, a veces, no es que una música sea mejor o peor (si nos gusta o no personalmente) puede que, a lo mejor, no estemos preparados para comprenderla.
Recuerdo una anécdota en un local de Madrid dónde estaba sonando este disco. A esto, se me acercó un hombre mayor y me preguntó a ver si esa música era mía. Al responderle yo afirmativamente, me contestó: “Pues que tengas suerte”. (Risas)
Pero soy un músico que me despego muy rápidamente de los discos que hago y enseguida pienso en el siguiente proyecto.
J. A.: El propio Paco de Lucía ha afirmado que eres un guitarrista adelantado en el tiempo. ¿Te honran comentarios como éste?
J. M. C.: Sí, por supuesto, sobre todo cuando vienen de quien vienen. Tantos años a su lado han hecho que él me conozca muy bien. Sabe perfectamente de qué va lo mío. Me siento muy feliz al escuchar comentarios de este tipo. Pero no me relajo en los halagos, el movimiento se demuestra andando. Claro que me satisface, y se lo agradezco muchísimo.
En 1999 Cañizares realiza su primer trabajo discográfico, tratando la música del genial compositor español Isaac Albéniz. El disco titulado Isaac Albéniz es el trabajo posterior a la transcripción para dos guitarras de dos sonatas para piano: la núm. 3 opus 68 y la núm. 5 opus 82, obras pertenecientes al periodo madrileño del genial compositor y poco conocidas hasta entonces. Este disco es una obra única, no sólo por el sensacional tratamiento guitarrístico, sino también por su valor como trabajo histórico de la música española.
J. A.: ¿Qué te llevó a la realización de este trabajo?
J. M. C.: Este fue el paso previo a la transcripción de la Suite Iberia. Decidí hacer una primera prueba antes de adentrarme con un trabajo de tanta envergadura. Fue un tránsito previo a la Suite Iberia.
J. A.: ¿Qué puntos en común encontraste entre la música de Albéniz y tu sentir musical, para llegar a la realidad de transcribir su música y expresarla con tu guitarra?
J. M. C.: La música de Albéniz, de Falla o de Turina se ha influenciado de la música flamenca. Su música no hubiera sido la misma sin el flamenco. Es música española y, por tanto, hay muchos puntos en común.
J. A.: ¿Por qué la elección de estas dos Sonatas en concreto?
J. M. C.: Elegí estas dos sonatas de la etapa madrileña del compositor porque eran muy poco conocidas entonces, incluso me costó encontrar las partituras.
J. A.: ¿Cómo te planteaste el tratamiento de las guitarras?
J. M. C.: Me planteé primeramente hacer la transcripción en el tono original de la partitura. Fue un trabajo de análisis previo, hice las transcripciones sin guitarra comprobando luego con el instrumento.
J. A.: ¿La guitarra clásica y la flamenca pueden complementarse y enriquecerse mutuamente?
J. M. C.: Yo creo que sí. Cuando no hay complejos hacia otras músicas, uno se enriquece. Por ejemplo: ¿Quién puede decir que un estudio de Villalobos no le va a venir bien, como estudio, a un guitarrista de flamenco? Yo mismo he estudiado estudios de guitarra clásica…, i si un guitarrista clásico aprende los rasgueos propios de la guitarra flamenca, pues también le va a ser muy productivo seguro, por ejemplo, para tocar obras de música española.
J. A.: ¿Qué opinas sobre comentarios referentes a la guitarra flamenca, por desgracia todavía vigentes en el siglo XXI, afirmaciones como: “El flamenco no se puede enseñar en los Conservatorios” o “La partitura no va con los guitarristas de Flamenco”?
J. M. C.: Lo que no se puede hacer es vivir de la ignorancia. En los tiempos en que estamos, no se le puede decir a un chaval que no le hace falta aprender a leer música, porque le va a hacer mucha falta a lo largo de su carrera profesional como músico. Son reflexiones que surgen de la ignorancia. Al igual que no es ninguna idea obsoleta un Conservatorio de flamenco. Hay que ir siempre a más y debemos dejarnos de comentarios que surgen del prestigio de la incultura. No por estudiar en un conservatorio vas a ser menos flamenco.
Un año después, coincidiendo con la entrada al nuevo siglo, se edita el trabajo que llevara por nombre Punto de encuentro, un disco donde aparecen colaboraciones de grandes artistas y amigos con los que ha trabajado y compartido su música: Mike Stern, Don Alias, Paco de Lucía, Enrique Morente, Hevia, Kepa Junquera, Pastora Soler, Mariko Ogura o su amigo flautista de Mataró, Domingo Patricio, entre otros.
J .A.: ¿Cómo definirías este proyecto?
J. M. C.: Me apetecía hacer un disco con mucha gente, amigos, artistas que admiro. Esto no es un disco de flamenco ni tampoco es un disco de flamenco fusión, a excepción de tres temas, que si son flamencos (las alegrías, la rumba con Paco de Lucía y la rondeña con Enrique Morente). Es un punto de encuentro, a veces tampoco hace falta darle muchas vueltas a las cosas.
De Cañizares es la afirmación: “La palabra fusión me merece mucho respeto y no me siento capaz de fusionar: me parece imposible conocer dos culturas tan bien en una sola vida".
J. A.: Explícanos un poco esta reflexión.
J. M. C.: En primer lugar, vamos a partir de la base de que cada música tiene un lenguaje complejo y unas características propias. Estas características son las que diferencian unos estilos musicales de otros. Si yo quiero fusionar el flamenco con otra música, por ejemplo con la música clásica, tengo la obligación moral de estudiar a toda la gente que ha creado el lenguaje de la música clásica, a todos los compositores que han hecho grande esta música. No me vale solo con conocer profundamente mi género musical (en este caso el flamenco). Cada música se vive de manera distinta, cada una tiene sus ornamentos, sus matices, y no sólo me estoy refiriendo a elementos musicales, sino a todo lo que rodea una música. Este tipo de cosas solamente se pueden captar si estas imbuido en ese ambiente. ¿Cómo puedo yo, en una sola vida, vivir dos mundos musicales tan intensamente?
Si tú dedicas cuarenta años de tu vida en aprender flamenco y te vas otros 40 años a Estados Unidos a aprender jazz, entonces a lo mejor podemos empezar a hablar de fusión. Pero, por ahora, lo que estamos haciendo es mezclar, como ya afirmó Paco de Lucía. Un músico de flamenco y un músico de jazz, tocando juntos, en mi opinión, no están fusionando, sino mezclando. Ni el músico flamenco conoce profundamente el jazz ni viceversa; simplemente cada uno aporta su lenguaje para una fin común. Otra cosa es que, a este tipo de cosas, se las haya etiquetado como flamenco fusión. Pero yo no doy un duro por la opinión de la mayoría, porque, al fin y al cabo, de esto entiende una minoría. Lo que sí te digo es que yo no voy a catalogar nunca un disco mío de flamenco fusión.
J. A.: ¿Está el término de flamenco fusión usado de forma genérica pero, muchas veces, sin suficiente conocimiento de causa?
J. M. C.: Absolutamente. No se está haciendo un buceo serio y sensato sobre esta cuestión. No quisiera que se mal interpretaran mis palabras, yo se que nadie hace este tipo de cosas o pone estas etiquetas con mala intención; evidentemente las respeto, pero no las comparto, i tengo la obligación moral de expresar mi opinión al respecto.
Y, finalmente, el trabajo más reciente, editado en 2007 con el titulo de Suite Iberia, Albéniz por Cañizares. De vuelta a las andadas con su lazo con Albéniz, la culminación de un trabajo que se inició en 1991, junto a Paco de Lucía. Esta vez con la complicadísima labor de transcribir para dos guitarras la Suite Iberia de Albéniz, tarea nunca realizada antes. Si anteriormente resaltábamos la encomiable labor de su disco Isaac Albéniz, ¿qué debemos afirmar, ahora, ante el logro de un reto de tal envergadura?
J. A.: ¿Cómo te surgió la idea de pasar esta genial obra por el filtro de la guitarra flamenca?
J. M. C.: Por la admiración que yo sentía por la música de Isaac Albéniz.
J. A.: ¿Cómo te organizaste y te planteaste la forma de tratar este proyecto?
J. M. C.: Al ser un trabajo más complejo que las sonatas, tuve que cuidar el hecho de distribuir bien las voces, los matices en los cambios de cuerda, los registros etc. Fue una labor complicada. A esto, hay que añadir que es un trabajo extenso, y que no obtuve una recompensa a corto plazo; fue una labor de tesón y constancia.
J. A.: ¿Cuál ha sido la mayor dificultad para afrontar un reto titánico como éste?
J. M. C.: El “Corpus Cristo” fue durísimo de tocar y de transcribir, fue un hueso duro de roer. A nivel de ejecución, también es complejo Triana. Si se escucha con detenimiento, hacia la mitad de la obra, hay un pasaje de arpegios a seisillos que se me nota sufriendo, forzado, pero no quise repetirlo. Soy perfeccionista pero, hasta cierto punto, me gusta ser honesto y, si un pasaje es muy complicado en su ejecución y suena un poquito forzado, pues así se queda. A lo mejor años atrás lo hubiera repetido, pero ahora no.
J. A.: ¿Qué satisfacciones te ha dado el trabajar tan intensamente la música de Albéniz?
J. M. C.: Pues el pensar que en cien años no se había hecho una trascripción para dos guitarras de esta obra, y que haya sido un guitarrista de flamenco el que lo haya llevado a cabo, es algo que me da mucha satisfacción. Y también el hecho de haber contribuido, con mi esfuerzo, a hacer las cosas más fáciles a otras personas…
A principios de año Cañizares ha sido galardonado con el premio de la música en la categoría de mejor intérprete clásico por el disco Suite Iberia por Cañizares.
J. A.: ¿Cómo sientes este premio?
J. M. C.: Para mí, es un premio muy simbólico, pues significa el hermanamiento entre dos grandes músicas: la clásica y la flamenca.
Cañizares es un músico de grandes retos, su carrera hasta ahora así lo demuestra. Durante las horas de hotel de la gira de la Suite Iberia ha estado componiendo para lo que va a ser su quinto trabajo en solitario. El tiempo es oro y este genio de la guitarra lo sabe, por eso se empeña en no desaprovecharlo y en brindarnos con lo mejor de su arte, con música española universal, esta música que perdura con el paso de los años, y que sólo unos pocos elegidos son capaces de hacer.
J. A.: ¿Cómo va a ser este nuevo disco?
J. M. C.: Si quieres te paso el cifrado armónico. (Risas) Bromas aparte, va a ser un disco enrollado. (Más risas) Va a ser un disco de guitarra flamenca. Lo estoy haciendo con mucho cariño. Cada vez abogo más por la simplicidad musical bien entendida. Trato de no hacer un puzzle de ideas. A veces, detrás de una gran técnica, se esconden unas carencias de creación musical. Nunca ha sido ésta mi guía de trabajo, con este disco me desprendo de muchas cosas. No lo hago por demostrar nada, simplemente sigo en busca de mí mismo, del proceso interno con la música.
J. A.: ¿Cómo te enfrentas al proceso creativo, cual es tu forma de trabajar al respeto?
J. M. C.: Lo primero que hago después de desayunar es coger la guitarra y componer. ¡Como ya me conozco! (Risas). Si me distraigo tocando otras cosas, no hago lo que tengo que hacer. Para grabar un disco, se requiere de mucha constancia. A mí, es una cosa que me engancha. Si cada día compones algo, siempre tienes lo que yo llamo auto-evaluación diaria. Entonces, valoras el porqué aquella idea a lo mejor no expresa claramente lo que querías decir. Es una semilla que va creciendo y se va desarrollando. Primero es una idea, después un motivo, una falseta, un tema…, y así hasta la obra completa, que es el disco.
J. A.: ¿Habrá colaboraciones?
J. M. C.: No, va a ser un disco de guitarra flamenca. Estoy en esta onda y me apetece hacerlo.
J. A.: ¿Cuando entras en el estudio, ya sabes perfectamente lo que vas a grabar, o durante este proceso pueden surgir cambios o nuevas ideas?
J. M. C.: Un músico de Jazz puede entrar en un estudio e improvisar una grabación. Pero el proceso de composición en el flamenco es un trabajo previo. Yo no concibo una composición mía acabándola en el estudio; hay muchísimas horas de trabajo detrás y no soy dado a los cambios repentinos. Incluso en mis colaboraciones con otros músicos, mi tratamiento siempre es el mismo, me gusta llevarlo todo bien meditado.
Y aquí lo dejamos. Han sido ochenta minutos de intensa charla y me han pasado volando. Uno conversaría horas con este músico. Nos despedimos y yo me voy contento, satisfecho de haber hablado con éste MÚSICO en mayúsculas. Durante el paseo del hotel a la ESMUC reflexiono sobre este encuentro. De repente, me doy cuenta que me estoy riendo solo, y por la cabeza sólo un pensamiento: Juan Manuel Cañizares es uno de los grandes músicos de esta era.
Gracias maestro, ¡por muchos años nos deleites con tu arte!
Joan Asensio |
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